AL OTRO LADO DE LA CALLE DEL OTOÑO

miércoles, 31 de agosto de 2011

Felices por siempre

Un mundo de color arco iris se abre ante dos pares de ojos abiertos de pestaña a pestaña, parpadeando felices, y muestra una vida unida por el caluroso amor de la vereda opuesta. Las sonrisas se apoderan del ambiente, y le ganan en presencia a los pesados rayos del sol que ilumina con gran fuerza ese mundo encarcelador de esos dos enamorados que viven en su colorido y brillante arco iris.
Sus rostros suponen felicidad y sus párpados, que generan caras de sorpresa, abiertos hasta más no poder, presumen la posibilidad de amar sin limitaciones y cada noche más. Se jactan de haber encontrado a su amor que será infinito, que se juntaron como se juntan esas hojas a esas ramas de ese árbol, que se mantienen unidas porque hoy no hay viento. Pero ayer lo hubo y sus puntas, frías y cálidas a la vez, se siguen agarrando sin soltarse para no dejar que su compartir de sentimientos se quiebre.

 

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