AL OTRO LADO DE LA CALLE DEL OTOÑO

viernes, 30 de diciembre de 2011

Abstracto

Dragones de fuego puro se hacen valer en medio de una guerra. Movimientos nocturnos y veloces. El aire pesado es envuelvto en explosiones y colores rojos. Ni tu mirada salva sus almas endemoniadas.
Luces de tonos fuertes viajan por el paisaje y se distingue a lo lejos tu figura desdibujada. A paso lento te acercás vos y tu planeta nuevo. Disparos de amor intenso se cruzan, casi chocando con nosotros dos. Y al rededor, sigue el fuego.
La pasión intervino en el acoplamiento de dos galaxias distintas. Tus dragones verdes comunícanse a mis dragones violetas, y juntos... ¡rojo! Rojo que te hace vivir de alegría, y sentir como crías alejándose, a la vez.
La guerra no sesa, ahora se escuchan ruidos de lujuria. Y sabñes lo que hay que hacer. Seguir con el fuego -tu impulso- y no acabar la inplosión. No sirve el agua, y lo único que esperas tiene que ser más fuego - naranja.
Vidas nuevos creamos dentro nuestro. Pero sin embargo, los aires de tormenta no callan. Alborotados crecen estos niños, con traumas casi invisibles. Que no se pueden ver porque se esconden detrás del humo. Humo que no permítenos reconciliación. Genera más violencia. Vernos, siquiera, las caras es posible.
Orgullo al frente y misiles a nuestras espaldas.
La guerra sigue. No para

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