AL OTRO LADO DE LA CALLE DEL OTOÑO

jueves, 21 de junio de 2012

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Leer y la maravilla de aprender. No hay nada que me haga sentir más cómoda y feliz, que sentarme tranquila  a leer un buen libro. Dejo volar mi imaginación (lo mejor que se hacer) y me acurruco adentro del libro. Es la forma más linda que tengo de escapar de la realidad. Esa que me jode todos los días, y no la soporto.
 Hace tres días me compré éste :) Ya lo conocía, obvio. Pero necesitaba leerlo. Lo compré, y desde el momento en que el vendedor me contó con tan amable y hermosa charla un poco de la historia, lo quise un poco más. Caminé. Caminé mucho. Hasta que me encontré en una plaza, que no se por qué (andá a saber!) me dijo: quedáte acá, mirá el agua de esta pileta, olé el olor a natural, sentate. Y me senté. Me senté en un banquito, que, si no me equivoco, era color verde agua. Y rodeada de esos gigantes y millares árboles me contuve por momento feliz, expectante. Me saqué los auriculares, y me dispuse a leer. Desde un principio ya sabía que ése era unos de esos libros que dicen: soy tu libro. Pero en cuánto me puse a leer, a penas dos renglones de la historia, ya me enamoró. Ni me quiero imaginar cuando lo termine!
Tres partes tiene, y en el mismo día ya me leí toda la primera. Me colgué y no lo seguí leyendo. Me odio por eso, no tengo tiempo para relajarme. Pero se que cuando lo agarre, me lo devoro. Lo que sí hice, obvio!, fue sacarle fotos(...)






1 comentario:

  1. Te felicito, es un buen libro. Me disgustó lo que pasa con Clarisse, un personaje fundamental para el cambio del protagonista.

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