AL OTRO LADO DE LA CALLE DEL OTOÑO

jueves, 8 de noviembre de 2012

De vientos (patagónicos)

 Porque como dijo Liniers en alguna que otra de las suyas, a veces lo único que necesitamos: un poco de aire fresco en la cara.
 El viento llega y te vuela la cara, primero. Los pelos, los ojos, hasta todo el cuerpo. Pero te da ese toque de frescura casi imposible de discriminar. Te enojás, te desesperás, no ves. Y al mismo tiempo, sin darte cuenta, todas esas malas energías que te giran... se te van.
 Es como un duchazo espiritual. De a poco se moja todo, se disuelve, y termina en el aire. En el aire que no es tuyo. El que no es de nadie.
 A veces nos basta con poco, a veces necesitamos más. Depende. Pero siempre es necesario. Porque aunque sea imperceptible, aunque no queramos verlo, aunque lo neguemos, y aunque cueste tolerarlo... el viento nos hace bien.

2 comentarios:

  1. Tal vez no sea metaforico, tal vez sea literal y fisico. Algunos vientos tiene influencia en el estado de animo. Al viento norte se le atribuye una influencia nefasta. Y se sabe del mal humor que produce El Zonda. Es una cuestion de emisión de iones.
    Es una novedad, para mí por lo menos, de vientos que producen buen efecto.

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  2. Jaja por eso digo que tal vez sea difícil de aceptar, porque lo es... pero el aire fresco hace bien. A mí me costó tolerarlo también, pero una vez que lo sentiste... es tuyo.

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