AL OTRO LADO DE LA CALLE DEL OTOÑO

jueves, 16 de junio de 2016

Rompen olas en tus caderas

Vos me bailás así como cuando caminás y no me ves pero no importa porque yo sí te veo, hermosa cadereando chusmeando, yo te veo desde el escondite ese del que no me registrás que me zarandeás por al lado y no me ves y yo sólo pienso en esa piel círcula y salpicada de mar Pacífico pero no de cuando hace calor, de cuando sea Invierno con mayúsculas porque el invierno es un Dios que nos junta ahí en la playa, vos hermosa. Tu pelo, profuuundo, que también me baila como me bailan tus ojos cuando corrés, no, mentira, cuando te quedás parada porque nunca te vi correr... Tu pelo que también lo sueño enredado de arena y que también sueño tus ojos viéndome cómo hago para limpiarte. Hermosa. Te peino y vemos las mesetas de la barda en el fondo como en una foto de allá pero a nuestros pies el agua que no es del desierto de allá, fría como enfriás mis piernas cuando frío imagino tu vientre desnudo al sol de las piedras en deshielo. Porque sueño y te leo de a poco cada respiro que te forma, sos ésa forma que respiro yo, de memoria y de repetición, y te sueño sueño sueño, y sueño que te sueño con todo lo que quiero. Me bailás hermosa y yo ya estoy viajando.

1 comentario:

  1. Fascinante la mujer descrita en el texto, para soñar con ella, su forma de moverse.
    Un abrazo.

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