AL OTRO LADO DE LA CALLE DEL OTOÑO

domingo, 10 de agosto de 2014

Ya está

Ser tu cuerpo
y no mi alma.
Vida sin bocanada de ser
y sí muerte a cada pestañeo de estar.
Disipar
Disparar
Dispar.
Mi estado natural se convirtió en tristeza
Pero en teoría: estado natural = felicidad
Hoy mi felicidad es la tristeza.

Lago rebosante
de monstruos desesperados
por devorar tu razón
para hacerla mi pasión.
El lago son mis piernas
Y los monstruos la tentación.
Feroces y mordaces
hoy soy lo que no quiero
pero me la banco
y lloro.
Lloro, lloro, lloro hasta llenar
el pozo negro lleno-llorado
que quedó
de lo que pudo y no fue
de la ilusión podrida por apurarse
apurada, apurados
¡apuraste!
¿te la bancás?
Por lo menos ahora decime que sí, que sí a todo, que sí.
Que así me descargo de 
lo que no tengo que cargar.
Hacé de tu boca mi depósito
Sagrado, inmaculado.
Santa tu piel
tan seca, vacía
Te transmuto mi estado.
Ya me cansé de esperar
que no consigas nada
que no cambie
que no pase
y que sea
y que estés
y que deje yo de parecer.

3 comentarios:

  1. me gusta como suena, aunque sea de desamor... tiene ritmo...

    y tiene esperanza, que está bueno también...salu2...

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  2. A contrario del comentario anterior, no me suena de amor. Sino de amor no correspondido, de nostalgia y de una invitación a volver. Claro que puede ser una interpretación equivocada.

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  3. De hecho, dice desamor. Y así es.
    Respecto a lo de la esperanza, no sé qué tan bueno sea. A veces es preferible aceptar las cosas como son, pero... si fuera tan fácil, no?

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